sábado, 3 de agosto de 2013

La casa por el tejado

No sé si es lo correcto pero me da en la nariz que es justo lo contrario: que es empezar la casa por el tejado. Y digo esto a cuento de que este año me he leído dos libros de una autora, Rosa Montero, pero dos libros en cierta medida autobiográficos, o por lo menos de "no ficción". Empecé con La loca de la casa, un libro que versa sobre su concepción de el mundo de la literatura, de la creación literaria, sus musas, sus demonios y con todo esto hablaba de otros demonios o musas que todos tenemos en la vida. El flechazo fue absoluto. Una total fascinación por aquel personaje conocido que escribía artículos y daba unas excelentes entrevistas. Quería escribirle una carta, contarle lo mucho que me gustaba, que llevaba TODA LA RAZÓN en TODO lo que exponía. Cada línea inspira y lo saboreé hasta el final. Tras este acercamiento corro rauda y veloz y me abalanzo sobre su último libro: La ridícula idea de no volver a verte. Y lo mismo. No ficción, tintes autobiográficos, una inyección de vida y de realidad. Descubro a madame Curie, asombrosa, genial e inabarcable. Y descubro el duelo que de alguna manera comparten; entonces quiero abrazar a Rosa, decirle que no sé lo que ha pasado pero que debe de sentirse orgullosa por superarlo y por tener esa asombrosa capacida de hacer fácil y bello vivir, por contagiar esa alegría a otros. Descubro que yo también tengo una mano masculina, que también me quiero sentir cerca de ellas, no compartimos duelo pero sí pasión por vivir. Y es así como me vuelvo loca por ella, ¿devoraré ahora todos sus libros o he recorrido el camino inverso? Al acercarme antes al escritor que a su obra habré matado la posibilidad de ser seducida por sus auténticas creaciones literarias... No sé si he empezado del revés esta relación que nace pero quiero que dure y dure..

lunes, 29 de julio de 2013

R É F L E X

Debo se la única sin cámara réflex en España. O en el mundo si me apuras. Lo cierto es que me gustan las fotos: me gustan los retratos, los paisajes y las naturalezas muertas. Me gusta hacer fotos "mentales" y guardar imágenes que estoy observando como fotos imposibles de capturar. La realidad es que mi incapacidad para plasmar en una fotografía lo que mis ojos contemplan es algo que he comprobado muy temprana y, sobre todo, muy frecuentemente. Consecuencia esto quizás de mi patológico idealismo combinado con momentos de verdadero éxtasis personal. Hacer fotos a lo que adoro. Hacer fotos a mi compañero, a mi mascota, a mi casa, a la taza del café, a las vistas desde el parque... Me gusta imaginar que hago fotos desde mi habitación a esa parte que se asoma del salón: el sofá usado, la mesa con chisme, mis cuadros; hacer fotos al plano que ofrece mi habitación vista desde el salón: la pared pintada, la cama con sus cojines, alguna prenda fuera de sitio... Lo cierto es que suele haber muchos fotógrafos hombres que utilizan como modelos o musas a sus parejas, mujeres. De hecho las musas históricamente tiene sexo femenino. Son muy pocas las fotógrafas mujeres que retraten a sus parejas. ¿será que el hombre huye de las fotos? Annie Leibovitz fotografió mucho, muy bien a su pareja, pero es que ésta era una mujer. Yo tengo en mi carrete mil fotografías de mi perro y de mi amor. ¿Po qué? Pues porque me gustan, y me gustan más que yo que ya es mucho.

"por pequeño que seas nada te impide estar tan loco como el que más" Firmin, Sam Savage.

martes, 18 de junio de 2013

F R E E

Be sexy. Write.







Miro a Allegra, me invade una enorme satisfacción cuando sin decírselo sabe lo que pienso. Se tumba encima de mí mientras yo acaricio el enorme tatuaje de su espalda. Alrededor de nosotros, mi salón. Un pequeño hueco entre el baño y la minúscula habitación en la que nos amamos. Sólo un sofá, una mesa amontonada de folios y cd´s y la nevera detrás de la puerta, contra la que choca si la abres con  fuerza. Ella me mira, siento encima de mi cuerpo sus carnes croatas; escuchamos juntos la misma música, la sentimos de la misma forma; entonces me cuesta respirar, me angustia, me asfixia este sentimiento; me derrumba la sensación de felicidad, el miedo a que no sea real, el temor infundado por otros de que no existe, que el amor acabará, que cuando pase el tiempo, a lo sumo los 1096 días de rigor, ya no la querré de esta forma. Que el amor no dura más, que lo que recorre todo mi cuerpo no es más que una enajenación transitoria, no perdurará siempre ¿Acaso no me excitaré dentro de tres años cuando Allegra me mire? Cuando me dé de comer con las manos ¿no me relameré con gusto, acariciándome con la lengua de nuevo mis labios, para degustar el exquisito sabor de su piel? 

lunes, 20 de mayo de 2013

Y como escribir es gratis...

Comienza el trámite parlamentario de la LOMCE y los debates sobre la educación, nuestro modelo y el porqué de nuestro fracaso se suceden en los medios de comunicación. No sé por qué extraña tanto que este país que al parecer tanto ha invertido en educación sufra un tan alto fracaso escolar cuando es un país que desprecia la cultura y observa la formación intelectual no como un fin en sí mismo sino como un medio para llegar a tener un trabajo estable y bien pagado.



Es innegable que este ministro que capitanea la misión de mejorar la calidad de la educación de nuestro país fracasará en ello si tiene como dogma, como se intuye en este caso, ese principio de estudia eso que crees que te va a "colocar" bien, es decir, con lo que "te forrarás" y no aquello que te enriquezca como persona y te otorgue una libertad crítica y seguridad personal imprescindibles para enfrentarte a una vida adulta en plenitud. Qué valor tendrá eso tan obsoleto como las humanidades que ya nada aportará a este nuevo Mundo Feliz (A Brave New world) . Este es el hombre que salvará la cultura española, eso en lo que sí somos potencia única y eso en lo que sí estamos presente. Para qué leer a Cervantes o a Lorca, acaso ellos enseñan técnicas de fiscalización o de optimizacióin de recursos, por qué conservar los escritos de Ortega y Gasset si nada sobre maneras de flexibilización nos enseñará.







Pero lo cierto es que esta actitud no se le puede achacar en exclusiva al ministro Wert, ya que todos los padres aconsejan, desde el más profundo cariño, que estudien sus hijos esas carreras "con salida" y siempre se observa un plus de orgullo y si cabe soberbia en un padre que dice que su hijo estudia una ingeniería frente al que confiesa que el suyo ha optado por Filosofía, Historia o Literatura. Lo que parece que se nos escapa a todos es que no hay científico ni ingeniero de prestigio histórico que no haya leído a Proust, a Tolstoi, a Marx o Kant. Que todos ellos conocen las grandes obras de la literatura universal, que han escuchado a Mozart y Bach y que ha sido la conjunción de las ciencias y las humnidades lo que les ha dado su excelemcia en el campo que desarrollan. Lo que nadie advierte es que puede que la obsesión por alcanzar el santo grial del capitalismo caníbal, es decir el único objetivo de ganar dinero después de la carrera ha desvirtualizado tanto el significado y valor de las universidades último que las ha convertido en fábricas expendedoras de títulos académicos. Y de aquellos polvos estos lodos.

jueves, 9 de mayo de 2013

Y si Flora Poste...

¿Es soberbia? ¿Es generosidad? ¿Es lícito? ¿Es vanidoso, prepotente? La labor de Flora Poste es sin duda cuestionable, y seguramente por muchos, despreciable. Intentar seguir un camino parecido al que esta jovencita decide emprender para mejorar, siempre bajo su punto de vista, la vida de sus primos. 


Es acaso una labor que desenmascara a un ser pretencioso que desea imponer su modo de vida.O por el contrario una labor óptima, deseable y digna. Es posible que sea Angela  Merkel una especie de Flora Poste que intenta sacarnos de este salvajismo al que nos ha llevado el fiero e indomable estado de bienestar impuesto por nuestro problemático y poco fiable carácter sureño.




Lo cierto es que todos nos hemos sentido alguna vez tentados a actuar como la protagonista del libro de Stella Gibbons e intentar "bieneducar" a aquellos que creemos alejados del buen camino. De hecho censuramos casi a diario formas de hablar, gustos musicales, cinematográficos y televisivos.Etiquetamos y desetiquetamos a las personas a nuestras anchas y siempre creemos que si se acercasen un poco a lo que nosotros consideramos el decálogo del buen vivir sería mejores. Que este mundo sería mejor si más personas compartiesen aquello que creemos minoritario y a la vez necesario estímulo para el intelecto. Es la cima de la pedantería, es la añoranza del lugar prioritario que ocupaba el conocimiento, la cultura. ¿Nos iría mejor si todo tuviésemos una joven Flora Poste cerca? 

viernes, 26 de abril de 2013

Dear music... again

Quizá he descubierto tarde, muy tarde, a los Mumford&sons pero una vez más la música consigue inundarme el pecho. Esa sensación de no cabida dentro de ti, de que es demasiado grande, que quieres compartirlo, expresarlo, hablar de ello todo el tiempo y escuchar, escuchar y escuchar una y otra vez.
Lo mismo puede pasarte con un libro o con una película, solo que estas artes no suelen ser tan omnipresentes como la música. Y digo suelen porque a todos nos ha obsesionado una novela o un film q no podemos sacarnos de la cabeza. Recuerdo lo obsesionada que estuve con "El amor en los tiempos del cólera", con "Jane Eyre" o con "Nada" de Carmen Laforet. Cómo las andaduras de sus protagonistas me acompañaban y preocupaban extendiéndose a lo largo de todo mi día. Pero es la música la que más espontáneamente irrumpe en mi interior latiendo fuerte y empujando sensaciones que, en demasiadas ocasiones, se tornan en borbotones de lágrimas. Esto pasa al volante de mi coche, lo que lo hace muy peligroso; en la consulta de un médico,lo que lo hace muy dramático, ya que apareces como una mujer atormentada a los ojos de otros; mientras comes con tu familia y suena de fondo en un anuncio o en un reportaje, lo que lo hace muy bochornoso porque todos preguntan qué te ocurre y acaban riéndose de tus espontáneos y carentes de sentido llantos.
Todos aquellos que sientan un poco esto, sabrán lo agradecida que le estoy a esa música que como el agua o el aire llega a rincones donde nadie más llega y donde una vez conquistado por un período de tiempo nada más cabe.

Mumford&sons

martes, 23 de abril de 2013

FELIZ DÍA DEL LIBRO

Pensando en cómo celebrar este día, hacer algo simbólico, acudir a algún acto... La realidad es que tengo la suerte de poder celebrarlo leyendo, Los enamoramientos de Javier Marías, y recordando otros libros, pasajes y capítulos que adoro.