domingo, 8 de septiembre de 2013

Crónica de una decepción anunciada

El palo olímpico que hoy muestran todas las portadas de los periódicos españoles me parece un déjà vu. Lo cierto es que esta decepción mayúscula parece una vez más cosa de esa clase social llamada prensa. No creo que nadie en España diese por sentado ni que Madrid era favorita ni que por supuesto iba a ser olímpica. Es más, la noticia hubiese sido muy bien recibida si ayer por la noche nos hubiésemos enterado como quien no quiere la cosa de que nuestro país iba a volver a albergar unos juegos, o si con naturalidad se hubiese anunciado que finalmente Madrid no lo ha conseguido y que será Tokio la que los celebre. Lo que ocurre es que el tratamiento mediático en España, una vez más, se ha pasado de la raya. Que durante más de una semana no se hable de otra cosa más que de la candidatura. Que el país se haya parado durante una tarde entera como si estuviese, no ya celebrando la elección, sino la propia innauguración de los juegos es, a mi parecer, pasarse de la raya. Yo ni quería ni dejaba de querer unos juegos en Madrid. Veía muchas cosas negativas y como único rasgo positivo mi situación personal: si quiero ver unas Olimpiadas más me vale que sean aquí. Y es que nuestros medios, sobre todo nuestra televisión pública, parecen no aprender de la anual experiencia que supone,en esto de las elección o concursos por votos, Eurovisión. Todos los años se repite la misma canción previa al festival: la ilusión de la delegación española, lo encandilado que están los extranjeros con la gracia española, lo favoritos que somos. Esto mismo cada año, y esto mismo, por ridículo que suene también ayer y antes de ayer y toda esta semana escuchábamos una y otra vez de la candidatura de Madrid. Si la expectación no hubiese estado fuera de todo contexto, la "decepción" no hubiese sido gigante. Madrid hubiese vuelto sin ser elegida pero pudiendo volver a intentarlo sin este halo de cansino que no aprende y una y otra vez lo intenta. Pero claro, si esto hubiese tenido una cobertura dentro de los parámetros del sentido común nos habríamos perdido a Ana Botella ejerciendo de señora campechana y castiza en un discurso en un inglés botellero que no hacía ni una sola referencia ni al espíritu olímpico ni a la práctica o filosofía deportiva, no. Ella prefiere destacar las virtudes casposamente retratadas del pueblo madrileño reduciéndolo a un estereotipo preconstitucional. En fin, que perdernos eso en pro de la mesura mediática no sé si habría merecido la pena.

viernes, 6 de septiembre de 2013

De todos: mío, tuyo y también suyo.






En ocasiones valores supremos y deseables pueden tornarse peligrosos. España es un país solidario, qué duda cabe. Siempre que ha ocurrido una catástrofe y la desgracia azota a un pueblo o una región los españoles se vuelcan. Es uno de los países que encabeza la donación de órganos y no hace mucho que descubrimos como no sólo Galicia sino todo el país se volcaba en la donación de sangre tras el accidente del Alvia. Siempre hemos sido caritativos, quizá también por influencia del catolicismo, España es un país dado al trapicheo y a la caridad para lavar conciencias, igual que las bulas papales de hace siglos, a veces hay que soltar un poco de dinero para seguir pecando con la conciencia tranquila. Más caritativos que filantrópicos, por supuesto. Por eso no es de extrañar que sea en España donde tenga lugar el extraño caso del intento de apadrinamiento de estudiantes, para que salven a aquellos a los que el Estado ha dado la espalda y expulsa de la educación universitaria pública. Porque lo más sangrante de este asunto es que los estudiantes necesitados de padrinos son estudiantes de universidades públicas, no están pidiendo entrar en una de esas universidades españolas que te garantizan trabajo al acabar la carrera, ni desean hacer un carísimo máster que te coloca cuando lo acabas. 
Y es que en este país de solidarios y caritativos tenemos muy distorsionado el significado de lo público. Lo público es gratis, es mío, me pertenece y además no vale nada. El hecho de haber disfrutado de un estado de bienestar que ha permitido que disfrutemos por derecho de educación, sanidad y otros servicios sociales y culturales no significa que eso haya sido gratis. El hecho de que no paguemos una tasa cada vez que disfrutamos de un servicio no significa que no hayamos pagado ya por ello, es más, no significa que otros también hayan pagado por ello. Porque lo público no es gratis, es un gasto compartido, no es que o sea de nadie, es que es de todos. Lo que implica que sea mío pero también que sea de otros. Aunque quizás en este país entre socialista, tramposo y picaresco el concepto de la propiedad lo tengamos también distorsionado. 



viernes, 16 de agosto de 2013

Buen viaje. Enjoy your meal. Gute Reise. Bon Appétit. Good trip. Buen provecho. Bon voyage. Etc.

Da igual el idioma, da igual la forma. En todas y cada una de sus variantes me parece la filosofía de vida más válida y acertada. Porque viajar es la única cosa que compras y que te hace más rico (Travel is the only thing you buy that makes you richer). Porque como decía Mark Twain “El viaje es fatal para los prejuicios, el fanatismo y la estrechez de miras. Por eso muchos lo necesitan como medicina”. Viajar es una pasión, una virtud, necesario para crecer e imprescindible para empatizar.

Y junto a esta pasión, y esta necesidad, el placer culpable que supone la gastronomía. Nutrirse, alimentarse, cebarse con gula, saborear delicadamente cada bocado... Desayunar, comer, cenar... Y si es de viaje mucho mejor.

sábado, 3 de agosto de 2013

La casa por el tejado

No sé si es lo correcto pero me da en la nariz que es justo lo contrario: que es empezar la casa por el tejado. Y digo esto a cuento de que este año me he leído dos libros de una autora, Rosa Montero, pero dos libros en cierta medida autobiográficos, o por lo menos de "no ficción". Empecé con La loca de la casa, un libro que versa sobre su concepción de el mundo de la literatura, de la creación literaria, sus musas, sus demonios y con todo esto hablaba de otros demonios o musas que todos tenemos en la vida. El flechazo fue absoluto. Una total fascinación por aquel personaje conocido que escribía artículos y daba unas excelentes entrevistas. Quería escribirle una carta, contarle lo mucho que me gustaba, que llevaba TODA LA RAZÓN en TODO lo que exponía. Cada línea inspira y lo saboreé hasta el final. Tras este acercamiento corro rauda y veloz y me abalanzo sobre su último libro: La ridícula idea de no volver a verte. Y lo mismo. No ficción, tintes autobiográficos, una inyección de vida y de realidad. Descubro a madame Curie, asombrosa, genial e inabarcable. Y descubro el duelo que de alguna manera comparten; entonces quiero abrazar a Rosa, decirle que no sé lo que ha pasado pero que debe de sentirse orgullosa por superarlo y por tener esa asombrosa capacida de hacer fácil y bello vivir, por contagiar esa alegría a otros. Descubro que yo también tengo una mano masculina, que también me quiero sentir cerca de ellas, no compartimos duelo pero sí pasión por vivir. Y es así como me vuelvo loca por ella, ¿devoraré ahora todos sus libros o he recorrido el camino inverso? Al acercarme antes al escritor que a su obra habré matado la posibilidad de ser seducida por sus auténticas creaciones literarias... No sé si he empezado del revés esta relación que nace pero quiero que dure y dure..

lunes, 29 de julio de 2013

R É F L E X

Debo se la única sin cámara réflex en España. O en el mundo si me apuras. Lo cierto es que me gustan las fotos: me gustan los retratos, los paisajes y las naturalezas muertas. Me gusta hacer fotos "mentales" y guardar imágenes que estoy observando como fotos imposibles de capturar. La realidad es que mi incapacidad para plasmar en una fotografía lo que mis ojos contemplan es algo que he comprobado muy temprana y, sobre todo, muy frecuentemente. Consecuencia esto quizás de mi patológico idealismo combinado con momentos de verdadero éxtasis personal. Hacer fotos a lo que adoro. Hacer fotos a mi compañero, a mi mascota, a mi casa, a la taza del café, a las vistas desde el parque... Me gusta imaginar que hago fotos desde mi habitación a esa parte que se asoma del salón: el sofá usado, la mesa con chisme, mis cuadros; hacer fotos al plano que ofrece mi habitación vista desde el salón: la pared pintada, la cama con sus cojines, alguna prenda fuera de sitio... Lo cierto es que suele haber muchos fotógrafos hombres que utilizan como modelos o musas a sus parejas, mujeres. De hecho las musas históricamente tiene sexo femenino. Son muy pocas las fotógrafas mujeres que retraten a sus parejas. ¿será que el hombre huye de las fotos? Annie Leibovitz fotografió mucho, muy bien a su pareja, pero es que ésta era una mujer. Yo tengo en mi carrete mil fotografías de mi perro y de mi amor. ¿Po qué? Pues porque me gustan, y me gustan más que yo que ya es mucho.

"por pequeño que seas nada te impide estar tan loco como el que más" Firmin, Sam Savage.

martes, 18 de junio de 2013

F R E E

Be sexy. Write.







Miro a Allegra, me invade una enorme satisfacción cuando sin decírselo sabe lo que pienso. Se tumba encima de mí mientras yo acaricio el enorme tatuaje de su espalda. Alrededor de nosotros, mi salón. Un pequeño hueco entre el baño y la minúscula habitación en la que nos amamos. Sólo un sofá, una mesa amontonada de folios y cd´s y la nevera detrás de la puerta, contra la que choca si la abres con  fuerza. Ella me mira, siento encima de mi cuerpo sus carnes croatas; escuchamos juntos la misma música, la sentimos de la misma forma; entonces me cuesta respirar, me angustia, me asfixia este sentimiento; me derrumba la sensación de felicidad, el miedo a que no sea real, el temor infundado por otros de que no existe, que el amor acabará, que cuando pase el tiempo, a lo sumo los 1096 días de rigor, ya no la querré de esta forma. Que el amor no dura más, que lo que recorre todo mi cuerpo no es más que una enajenación transitoria, no perdurará siempre ¿Acaso no me excitaré dentro de tres años cuando Allegra me mire? Cuando me dé de comer con las manos ¿no me relameré con gusto, acariciándome con la lengua de nuevo mis labios, para degustar el exquisito sabor de su piel? 

lunes, 20 de mayo de 2013

Y como escribir es gratis...

Comienza el trámite parlamentario de la LOMCE y los debates sobre la educación, nuestro modelo y el porqué de nuestro fracaso se suceden en los medios de comunicación. No sé por qué extraña tanto que este país que al parecer tanto ha invertido en educación sufra un tan alto fracaso escolar cuando es un país que desprecia la cultura y observa la formación intelectual no como un fin en sí mismo sino como un medio para llegar a tener un trabajo estable y bien pagado.



Es innegable que este ministro que capitanea la misión de mejorar la calidad de la educación de nuestro país fracasará en ello si tiene como dogma, como se intuye en este caso, ese principio de estudia eso que crees que te va a "colocar" bien, es decir, con lo que "te forrarás" y no aquello que te enriquezca como persona y te otorgue una libertad crítica y seguridad personal imprescindibles para enfrentarte a una vida adulta en plenitud. Qué valor tendrá eso tan obsoleto como las humanidades que ya nada aportará a este nuevo Mundo Feliz (A Brave New world) . Este es el hombre que salvará la cultura española, eso en lo que sí somos potencia única y eso en lo que sí estamos presente. Para qué leer a Cervantes o a Lorca, acaso ellos enseñan técnicas de fiscalización o de optimizacióin de recursos, por qué conservar los escritos de Ortega y Gasset si nada sobre maneras de flexibilización nos enseñará.







Pero lo cierto es que esta actitud no se le puede achacar en exclusiva al ministro Wert, ya que todos los padres aconsejan, desde el más profundo cariño, que estudien sus hijos esas carreras "con salida" y siempre se observa un plus de orgullo y si cabe soberbia en un padre que dice que su hijo estudia una ingeniería frente al que confiesa que el suyo ha optado por Filosofía, Historia o Literatura. Lo que parece que se nos escapa a todos es que no hay científico ni ingeniero de prestigio histórico que no haya leído a Proust, a Tolstoi, a Marx o Kant. Que todos ellos conocen las grandes obras de la literatura universal, que han escuchado a Mozart y Bach y que ha sido la conjunción de las ciencias y las humnidades lo que les ha dado su excelemcia en el campo que desarrollan. Lo que nadie advierte es que puede que la obsesión por alcanzar el santo grial del capitalismo caníbal, es decir el único objetivo de ganar dinero después de la carrera ha desvirtualizado tanto el significado y valor de las universidades último que las ha convertido en fábricas expendedoras de títulos académicos. Y de aquellos polvos estos lodos.